El origen de Vicente

Me cuesta bastante hablar sobre el porqué de mi seudónimo.  No es que sea particularmente introvertido, solo es que cuando me toca hablar sobre mí, sobre mis costumbres y tradiciones soy más bien selectivo y cuido mucho la forma en que me expreso.  Y sí, digo costumbres y tradiciones porque desde ahí proviene el nombre, mi seudónimo, lo que me define literariamente y que no ha sido escogido al azar o por simple capricho.

En el fondo no es tan difícil explicar el origen de Vicente de las Cruces Negras, podría hacerlo en dos simples palabras, pero prefiero explayarme un poco.

Vicente

Esta parte del nombre viene dado por dos aspectos.

El primero de ellos es por Vicente Huidobro, mi poeta predilecto, blasfemo, irreverente, contrario, que gusta de abrirse camino en la poesía, de buscar nuevas esquinas y no caminar por las grandes alamedas ya recorridas por tantos.

El segundo es por San Vicente Pallotti, mentor y, por así decirlo, “alma mater” de Joseph Kentenich, siervo de la Iglesia, fundador del movimiento apostólico de Schönstatt al que pertenezco.

De las Cruces Negras

Esta parte se refiere a los primeros congregantes héroes y a todos aquellos que han dado su vida para la edificación del reino de Schönstatt, los llamados Cruces Negras.  Fueron nombrados de esta forma pues llevaron a tal extremo su amor por Cristo y la Madre Tres Veces Admirable de Schönstatt, que llegaron a entregar su vida al servicio de la obra.  Son la parte esencial del nada sin nosotros y vienen a cumplir un lema de Joseph Kentenich: “Sin lagar no hay vino, el trigo debe ser triturado, sin tumba no hay victoria, solo morir gana la batalla”.

Vicente de las Cruces Negras

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Explicación

Algún lector más asiduo a los blog’s y quizás algún otro que se pase por este de cuando en vez se preguntará… ¿Porqué Vicente de las Cruces Negras eliminó de su página todos los poemas y escritos personales relacionados con los libros que ha escrito?.  Bueno, la respuesta es sencilla:  Estoy en una etapa en la que quiero llevar a papel mis libros y para ello estos no pueden estar publicados en ningún medio, sea digital o escrito y, por supuesto, deben ser completamente originales.

Dicho lo anterior, he tenido que enviar a la papelera todas las entradas de mi blog relacionadas con poemas o partes de mis libros para evitar posteriormente problemas al momento de publicar (si es que llego a logar hacerlo), esto también he debido hacerlo de mi página en Facebook, mi perfil personal en esa misma red social, mi Twitter, etc..  Esta eliminación de entradas me ha llevado a pensar mucho en la reformulación de mi blog.  Antes pensaba que este sería mi modo de hacerme notar, pero a final de cuentas la publicación es un reconocimiento más duradero, el poder decir a mis sobrinos (porque hijos no tengo):  Mira este es el libro que publiqué.

Finalmente, decidí reformular mi blog.  Seguiré con poesía y literatura, pero esta vez como espectador de otras obras, sumando mis pequeños logros personales, dándoles noticias sobre mis avances y, de vez en cuando, opinando sobre temas contingentes y otros no tanto.

Eso sería por ahora mis queridos amigos, espero puedan entender (si es que alguien lee este blog) lo que está pasando por mi cabeza.

Muchos saludos.

Tres meses desde la última vez

Hoy se cumplen tres meses desde mi última publicación, ¿porqué es que he estado tan inactivo?.  Las respuestas como siempre no son simples, ni cortas, ni fáciles de comprender.  El hastío que generan ciertas situaciones no es una excusa; y menos en mi caso, dado que los últimos meses han sido bendecidos y felices.  Si no es hastío (causa general de mis anteriores ausencias) ¿entonces que?.  Pues bien, les contaré:

Ha sido raro descubrir que he nacido otra vez a los 31 años, maduro (una contracción de mamón y duro), un poco atareado, con responsabilidades nuevas y con otras que se van extinguiendo.  El echo es que mi cabeza ha divagado entre el sol, la tierra y los problemas inherentes al renacer.  El trabajo tampoco me ha dejado descansar, la verdad es que mis labores han sumado importancia para la compañía y el tiempo no es suficiente para abarcarlo todo.  Recuerdo que siempre me ha gustado actualizar este blog desde mi escritorio de trabajo, pero últimamente el tiempo que dedicaba a esta apasionante labor, he tenido que desviarlo y ocuparlo en cuestiones de trabajo.

También está esto de cambiarse de hogar para construir uno nuevo, es raro, pero también hermoso, es cansador, pero también desafiante.  Es como renacer, ya lo había dicho al inicio…

¿Como se puede actualizar un blog cuando se tienen otras muchas obligaciones?.
Esta pregunta no busca una excusa o una explicación, tampoco busca un cierre de algo (porque no lo quiere), pero reflexiono y se me vienen a la cabeza algunas palabras oídas:  “¿Crees que vas a poder escribir?, el tiempo lo vas a ocupar en tú mujer, ellas demandan mucho tiempo”.  Esta frase sabia de experiencia no deja de ser cierta.  Estoy escribiendo, tratando de pasar en limpio algunas composiciones antiguas (y otras todavía más antiguas), pero de a poco.  El tiempo libre no es mucho; y el pensar que a veces no me da siquiera para hacer un “copiar-pegar” de algún poema o texto ya escrito me complica.

La cuestión es que han pasado tres meses desde mi última publicación y este es un echo inexcusable.  A fin de cuentas, la labor de un poeta es hacerse de tiempo para la creación en su estado puro, para abstraerse del tiempo y del espacio físico y entrar en un mundo que es meramente propio, creado por él bajo sus propias reglas.  Es por esto mismo que las excusas podrían sobrar, pero como lo he dicho en otras ocasiones:  Si aún con todo lo anterior, al lector no le ha parecido adecuada o correcta mi disculpa, por favor no dude en utilizar este artículo como tope de puerta o ventana o para darle mayor calor al fuego.

Nota: Si desea utilizar este artículo como tope o combustible útil no olvide imprimirlo, no lance el computador al fuego, esto podría ocasionar que el mismo dejase de funcionar.

Salud y resolutoramiente felices.

Vicente de las Cruces Negras.

La razón de Monte Tronador

Monte Tronador me recuerda, por así decirlo, a Tangamandapio, el pueblito natal de “Jaimito el Cartero”, personaje clásico del “Chavo del 8”. Y es que Jaimito habla de su pueblo con tal romanticismo (e incluso cursilería) que la comparación me resulta atractiva.

Monte Tronador tiene, en si, dos acepciones básicas, la real y la imaginaria.

La acepción real esta creada por los datos tangibles recogidos por la ciencia y se compone de cierta forma y bajo ciertas normas establecidas científicamente como verdaderas.

La acepción imaginaria, en cambio, es más extensa, detallada y no esta regida por las leyes de la ciencia tradicional, sino por las mías propias. Aquí es donde declaro, como lo hiciera Vicente Huidobro en 1914, “Natura: non serviam”, para luego confesar “eres una viejecita encantadora”. Esta es la acepción más personal y profunda y, aunque está incluída en esta entrada, no lo está en extenso, pues considero que hay que dejar que ciertas cuestiones vayan tomando el rumbo que les impone mi naturaleza.

– Acepción Real: Ubicación geográfica (o casi casi)

El pueblo de Monte Tronador que, a diferencia de Tangamandapio, no existe, es en realidad un volcán inactivo ubicado en la décima región de Chile entre el parque nacional Nahuel Huapi y Vicente Pérez Rozales (más o menos los separa). Tiene tres cumbres, una en Chile, otra en Argentina, cerca de Bariloche; y una tercera en la zona fronteriza entre ambos países, la más alta de ellas se encumbra por sobre los 3.450 metros. Esta cubierto por siete glaciares, cuatro en la zona argentina (Frías, Alerces, Castaño Overo y Río Manso) y tres en la chilena (Peulla, Casa Pangue y Río Blanco).

En el imaginario personal Monte Tronador es un pueblo ubicado al sur de la capital escondido tras un monte que lleva su mismo nombre casi en la frontera con un vecino país. Las pocas personas que han tenido acceso a esta novela corta (o cuento largo) entienden un poco la magia que rodea este lugar y, aunque aún no está terminado, es un buen lugar para crear.

– Acepción Imaginaria: Descripción

Monte Tronador tiene un poco de todo, una Casa Añeja (lugar de hospedaje del protagonista), una Iglesia, una plaza central, poca gente y circunstancias algo extrañas. Es como un lugar campestre, pero no al extremo, donde las historias que se cuentan, crecen alrededor de los acontecimientos que se van sucediendo día tras día.

El protagonista de la historia posee un don especial, puede hablar con la muerte, y en esa comunicación se revelan aspectos fundamentales de la relación entre ambos. El comenzar a explicar las circunstancias particulares del protagonista tomaría tiempo y, en realidad, solo basta decir que la muerte siente cierto apego con el personaje principal y viceversa.

Monte Tronador es un pueblo que imagino desde niño, a veces más fantástico, a veces más realista; y, aunque medio pueblo se haya derrumbado con el terremoto, sigue existiendo en el imaginario personal, casi tan intacto como cuando lo cree de niño.
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He aquí… Monte Tronador