Chile se quema

Todos lo hemos visto en las noticias, en la cobertura nacional completa que se ha realizado, la mitad de Chile se está quemando. Estos incendios, intencionados o no, tienen trabajando sin descanso a brigadas de distintos países y también a aviones tanques, helicópteros, avionetas, carros bombas y un sin fin de artefactos destinados a ayudar a la extinción de los incendios pues a fin de cuentas su función es esa, ayudar; a diferencia de los brigadistas que son quienes extinguen definitivamente el fuego y de quienes tenemos que lamentar ya varias pérdidas. Todo esto que he visto me ha dado una sensación un poco teletonezca, pareciera que queremos mostrar la tragedia y el dolor de la gente (salvo honrosas excepciones) como siempre lo hacemos para tocarnos un poco el corazón y aportar lo que podamos.

Sin embargo, no es mi intención en esta parte referirme a la tragedia ni a los gestos de solidaridad pues de ello se han referido largamente los diarios y noticieros (radiales y televisivos). Tampoco quiero referirme a los posteos de Facebook, “memes” o artículos de prensa que basurean, no sin algo de razón, al gobierno sobre su actuar durante la catástrofe. No, no quiero referirme a ello pues lo que me interesa abordar es otra cosa.

Tanto en Facebook como en Twitter han aparecido “memes”, publicaciones y escritos que denuncian la poca planificación que ha existido por parte de las autoridades ante esta catástrofe. Hablamos de planificación como una etapa del proceso administrativo que trata de adelantarse a los acontecimientos para obtener determinados resultados, sin embargo no es un oráculo o una bola de cristal que pueda adelantarse a cosas como esta.

Las publicaciones de las que hablaba anteriormente tratan de endosar a las autoridades, actuales y pasadas las responsabilidades en la supuesta planificación, en ellas se leen frases tan poéticas y facilistas como: “ojalá nuestro tanques pudieran disparar agua”, “podrían las fragatas lanzar cohetes con retardante”, “ojalá los F16 conquistaran el cielo y bombardearan las nubes” y así un inmenso listado de bla bla bla.

Siendo yo un opositor a muchas medidas de este gobierno, creo que la crítica señalada en el punto anterior es injusta.  Si bien es cierto que la ley que regula a la Conaf no ha sido modificada desde los tiempos de Allende, tampoco es menos cierto que cualquier planificación posible no habría sido suficiente para afrontar este mega incendio, el más grande que ha visto Chile. Es por esto último que considero risible leer, con esa escritura casi santurrona, que en vez de comprar armamento debimos adquirir más recursos para combatir incendios cuando nadie hubiera imaginado, ni en el peor de los casos, que la mitad de Chile se quemaría simultáneamente y si este fuere el caso, lo más probable es que fuera producto de una guerra.

Sí, es posible que la legislación relativa a la Conaf debió actualizarse hace tiempo, pero convengamos en que nada de esto tiene que ver con la planificación de la compra de armamento (siendo yo pacifista en mi postura) o culpa únicamente del gobierno actual.

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