El origen de Vicente

Me cuesta bastante hablar sobre el porqué de mi seudónimo.  No es que sea particularmente introvertido, solo es que cuando me toca hablar sobre mí, sobre mis costumbres y tradiciones soy más bien selectivo y cuido mucho la forma en que me expreso.  Y sí, digo costumbres y tradiciones porque desde ahí proviene el nombre, mi seudónimo, lo que me define literariamente y que no ha sido escogido al azar o por simple capricho.

En el fondo no es tan difícil explicar el origen de Vicente de las Cruces Negras, podría hacerlo en dos simples palabras, pero prefiero explayarme un poco.

Vicente

Esta parte del nombre viene dado por dos aspectos.

El primero de ellos es por Vicente Huidobro, mi poeta predilecto, blasfemo, irreverente, contrario, que gusta de abrirse camino en la poesía, de buscar nuevas esquinas y no caminar por las grandes alamedas ya recorridas por tantos.

El segundo es por San Vicente Pallotti, mentor y, por así decirlo, “alma mater” de Joseph Kentenich, siervo de la Iglesia, fundador del movimiento apostólico de Schönstatt al que pertenezco.

De las Cruces Negras

Esta parte se refiere a los primeros congregantes héroes y a todos aquellos que han dado su vida para la edificación del reino de Schönstatt, los llamados Cruces Negras.  Fueron nombrados de esta forma pues llevaron a tal extremo su amor por Cristo y la Madre Tres Veces Admirable de Schönstatt, que llegaron a entregar su vida al servicio de la obra.  Son la parte esencial del nada sin nosotros y vienen a cumplir un lema de Joseph Kentenich: “Sin lagar no hay vino, el trigo debe ser triturado, sin tumba no hay victoria, solo morir gana la batalla”.

Vicente de las Cruces Negras

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Elección

Hace mucho tiempo que estoy fuera de las pistas, retirado únicamente al trabajo y aburrido por ello. Encontrar nuevas motivaciones por estos días ha sido ciertamente difícil. Con todo esto, sumado a las elecciones y los debates presidenciales a los que me referiré más adelante, no he podido abstraerme a un lugar en el que pensar con calma y continuar con mi veta artística. Por el contrario, el trabajo me sumerge en un aceite pegajoso y oscuro y ni en mis tiempos libres logro escribir.

Lo anterior no es más que una simple excusa para explicar mi larga ausencia y lo que sigue es solo una introducción a un tema que da para mucho más.

El sentimiento que leo en mucha gente es que “de los ocho candidatos presidenciales que hay no se hace uno”. El desdén por las ideas y la falta de compromiso del votante hacen que estas elecciones presidenciales sean vistas como un circo pobre en el que los presidenciables se exhiben cínicamente para lograr un voto de aquel cuarenta y tantos por ciento de la población que se proyecta vaya a votar. Pero elegir un presidente es mucho más que eso.

No voy a hacer propaganda por este o aquel candidato, lo importante está en ejercer un derecho ganado, que no es obligatorio, pero que es nuestro deber ejercer. Toda la campaña publicitaria montada por los medios de comunicación en este aspecto no es más que una bofetada a las masas indecisas que durante el año marchan por una “educación gratis y de calidad” o por “no más AFP”, pero que el día de las elecciones, el día más importante, el día en donde pueden elegir el rumbo que tomará el país, se quedan en sus casas, en la comodidad de sus hogares, sin ejercer (y nuevamente digo esto) su legítimo derecho a elegir.

Elegir un presidente es elegir una idea, un concepto base sobre el que se desarrollarán el resto de las ideas en orden jerárquico, siendo el programa de gobierno el fruto de todas estas ideas. Por consiguiente, los votantes pueden elegir a sus candidatos informadamente si y solo sí están interiorizados sobre esta materia. Para tales efectos existe un sinnúmero de páginas web, pintadas de un color u otro, en las que se pueden encontrar en detalle y desmenuzado punto por punto el programa de gobierno de cada candidato pues lo importante para estos casos es votar informado.

Elegir un presidente es elegir también una coalición para gobernar, saber quiénes son los candidatos tentativos para estar a la cabeza de los distintos ministerios y subsecretarías, saber cuáles son los planes de dicha coalición y con qué apoyo cuentan en el senado y la cámara de diputados. Lo anterior también resulta esencial para el votante pues es de conocimiento general que no solo gobierna el presidente, sino también la coalición que lo secunda.

Elegir un presidente es por último elegir un atributo, una forma, la personalidad de quien nos representará como país por cuatro años. ¿Queremos un estadista?, ¿un comunicador social?, ¿una abanderada de los derechos de la mujer?, ¿una mamá comprensiva?, ¿un padre castigador?, ¿una cara bonita?, ¿un buen cristiano?, ¿un ateo? Elegir un presidente es elegir la postura que queremos que nos represente, la cultura que queremos que se desarrolle, el empleo de los recursos que queremos que se realice.

Por esto es tan importante ir a votar. Votar fortalece la democracia, ayuda a que las reformas que se impulsen sean las que la mayoría de los chilenos quiere para el país. Votar no es un simple acto de marcar un papel, es mucho más que eso, es un derecho ganado con sudor y lágrimas que debemos honrar y respetar.

Chile se quema

Todos lo hemos visto en las noticias, en la cobertura nacional completa que se ha realizado, la mitad de Chile se está quemando. Estos incendios, intencionados o no, tienen trabajando sin descanso a brigadas de distintos países y también a aviones tanques, helicópteros, avionetas, carros bombas y un sin fin de artefactos destinados a ayudar a la extinción de los incendios pues a fin de cuentas su función es esa, ayudar; a diferencia de los brigadistas que son quienes extinguen definitivamente el fuego y de quienes tenemos que lamentar ya varias pérdidas. Todo esto que he visto me ha dado una sensación un poco teletonezca, pareciera que queremos mostrar la tragedia y el dolor de la gente (salvo honrosas excepciones) como siempre lo hacemos para tocarnos un poco el corazón y aportar lo que podamos.

Sin embargo, no es mi intención en esta parte referirme a la tragedia ni a los gestos de solidaridad pues de ello se han referido largamente los diarios y noticieros (radiales y televisivos). Tampoco quiero referirme a los posteos de Facebook, “memes” o artículos de prensa que basurean, no sin algo de razón, al gobierno sobre su actuar durante la catástrofe. No, no quiero referirme a ello pues lo que me interesa abordar es otra cosa.

Tanto en Facebook como en Twitter han aparecido “memes”, publicaciones y escritos que denuncian la poca planificación que ha existido por parte de las autoridades ante esta catástrofe. Hablamos de planificación como una etapa del proceso administrativo que trata de adelantarse a los acontecimientos para obtener determinados resultados, sin embargo no es un oráculo o una bola de cristal que pueda adelantarse a cosas como esta.

Las publicaciones de las que hablaba anteriormente tratan de endosar a las autoridades, actuales y pasadas las responsabilidades en la supuesta planificación, en ellas se leen frases tan poéticas y facilistas como: “ojalá nuestro tanques pudieran disparar agua”, “podrían las fragatas lanzar cohetes con retardante”, “ojalá los F16 conquistaran el cielo y bombardearan las nubes” y así un inmenso listado de bla bla bla.

Siendo yo un opositor a muchas medidas de este gobierno, creo que la crítica señalada en el punto anterior es injusta.  Si bien es cierto que la ley que regula a la Conaf no ha sido modificada desde los tiempos de Allende, tampoco es menos cierto que cualquier planificación posible no habría sido suficiente para afrontar este mega incendio, el más grande que ha visto Chile. Es por esto último que considero risible leer, con esa escritura casi santurrona, que en vez de comprar armamento debimos adquirir más recursos para combatir incendios cuando nadie hubiera imaginado, ni en el peor de los casos, que la mitad de Chile se quemaría simultáneamente y si este fuere el caso, lo más probable es que fuera producto de una guerra.

Sí, es posible que la legislación relativa a la Conaf debió actualizarse hace tiempo, pero convengamos en que nada de esto tiene que ver con la planificación de la compra de armamento (siendo yo pacifista en mi postura) o culpa únicamente del gobierno actual.

Explicación

Algún lector más asiduo a los blog’s y quizás algún otro que se pase por este de cuando en vez se preguntará… ¿Porqué Vicente de las Cruces Negras eliminó de su página todos los poemas y escritos personales relacionados con los libros que ha escrito?.  Bueno, la respuesta es sencilla:  Estoy en una etapa en la que quiero llevar a papel mis libros y para ello estos no pueden estar publicados en ningún medio, sea digital o escrito y, por supuesto, deben ser completamente originales.

Dicho lo anterior, he tenido que enviar a la papelera todas las entradas de mi blog relacionadas con poemas o partes de mis libros para evitar posteriormente problemas al momento de publicar (si es que llego a logar hacerlo), esto también he debido hacerlo de mi página en Facebook, mi perfil personal en esa misma red social, mi Twitter, etc..  Esta eliminación de entradas me ha llevado a pensar mucho en la reformulación de mi blog.  Antes pensaba que este sería mi modo de hacerme notar, pero a final de cuentas la publicación es un reconocimiento más duradero, el poder decir a mis sobrinos (porque hijos no tengo):  Mira este es el libro que publiqué.

Finalmente, decidí reformular mi blog.  Seguiré con poesía y literatura, pero esta vez como espectador de otras obras, sumando mis pequeños logros personales, dándoles noticias sobre mis avances y, de vez en cuando, opinando sobre temas contingentes y otros no tanto.

Eso sería por ahora mis queridos amigos, espero puedan entender (si es que alguien lee este blog) lo que está pasando por mi cabeza.

Muchos saludos.

Tres meses desde la última vez

Hoy se cumplen tres meses desde mi última publicación, ¿porqué es que he estado tan inactivo?.  Las respuestas como siempre no son simples, ni cortas, ni fáciles de comprender.  El hastío que generan ciertas situaciones no es una excusa; y menos en mi caso, dado que los últimos meses han sido bendecidos y felices.  Si no es hastío (causa general de mis anteriores ausencias) ¿entonces que?.  Pues bien, les contaré:

Ha sido raro descubrir que he nacido otra vez a los 31 años, maduro (una contracción de mamón y duro), un poco atareado, con responsabilidades nuevas y con otras que se van extinguiendo.  El echo es que mi cabeza ha divagado entre el sol, la tierra y los problemas inherentes al renacer.  El trabajo tampoco me ha dejado descansar, la verdad es que mis labores han sumado importancia para la compañía y el tiempo no es suficiente para abarcarlo todo.  Recuerdo que siempre me ha gustado actualizar este blog desde mi escritorio de trabajo, pero últimamente el tiempo que dedicaba a esta apasionante labor, he tenido que desviarlo y ocuparlo en cuestiones de trabajo.

También está esto de cambiarse de hogar para construir uno nuevo, es raro, pero también hermoso, es cansador, pero también desafiante.  Es como renacer, ya lo había dicho al inicio…

¿Como se puede actualizar un blog cuando se tienen otras muchas obligaciones?.
Esta pregunta no busca una excusa o una explicación, tampoco busca un cierre de algo (porque no lo quiere), pero reflexiono y se me vienen a la cabeza algunas palabras oídas:  “¿Crees que vas a poder escribir?, el tiempo lo vas a ocupar en tú mujer, ellas demandan mucho tiempo”.  Esta frase sabia de experiencia no deja de ser cierta.  Estoy escribiendo, tratando de pasar en limpio algunas composiciones antiguas (y otras todavía más antiguas), pero de a poco.  El tiempo libre no es mucho; y el pensar que a veces no me da siquiera para hacer un “copiar-pegar” de algún poema o texto ya escrito me complica.

La cuestión es que han pasado tres meses desde mi última publicación y este es un echo inexcusable.  A fin de cuentas, la labor de un poeta es hacerse de tiempo para la creación en su estado puro, para abstraerse del tiempo y del espacio físico y entrar en un mundo que es meramente propio, creado por él bajo sus propias reglas.  Es por esto mismo que las excusas podrían sobrar, pero como lo he dicho en otras ocasiones:  Si aún con todo lo anterior, al lector no le ha parecido adecuada o correcta mi disculpa, por favor no dude en utilizar este artículo como tope de puerta o ventana o para darle mayor calor al fuego.

Nota: Si desea utilizar este artículo como tope o combustible útil no olvide imprimirlo, no lance el computador al fuego, esto podría ocasionar que el mismo dejase de funcionar.

Salud y resolutoramiente felices.

Vicente de las Cruces Negras.

Calvin & Hobbes – Catapulta

No se si les ha pasado que cuando llaman a alguna parte para pedir información sobre algo le contestan: ¿Pero como se le ocurre llamar por eso?.  Como por ejemplo cuando uno llama a una tienda de repuestos automotrices pidiendo una batería para un camión minero o a las grandes tiendas solicitando carcasas para celulares. 

Bueno, eso me recuerda esta tira cómica, a que Calvin llama al lugar más adecuado para solicitar lo que está pidiendo y aún así le cortan el teléfono.  Claro, la otra opción era llamar al ejército, pero probablemente habría tenido más problemas. 

Me pregunto entonces en donde esta parada nuestra sociedad, ¿en la cornisa de la indiferencia?, ¿en el sitio de lo irregular?, ¿en el piso de lo absurdo?.  Es posible extrapolar esta tira cómica a muchas situaciones que ocurren hoy en día en el mundo, pero mi intención no es enumerarlas, solo hacer pensar.